«From hell es la autopsia de un hecho histórico, usando la ficción como escalpelo»
14 marzo, 2017 RESEÑAS No responses

Puede que acabe de pasar por mis manos la mejor novela gráfica escrita hasta la fecha. From Hell to the history, cabría decir.

Publicada por primera vez en la revista Taboo en 1988, esta serielización acometida por los afamados Alan Moore y Eddie Campbell imagina lo que ocurrió durante los asesinatos de Whitechapel, a finales del siglo XIX, a manos del que se apodara Jack «el destripador«. Es una versión firmemente documentada, aunque no deja de ser ficción. Su nombre tiene su origen en una de las supuestas cartas que Jack el destripador envió a Scotland Yard desafíandolos, en el remetitente se podía leer: From Hell.

Lo primero que vemos es el dibujo y éste sentencia ya la narración a una oscuridad y terror propicios para el nacimiento de Jack: Dibujo en blanco y negro, viñetas atestadas de trazos y borrones en los momentos más turbios, detallismo en expresiones faciales, un poderoso entintado y sombreado…

Como detalle de maestría en el dibujo no me puedo dejar en el tintero las viñetas relativas al capítulo cinco, donde se alternan y comparan imágenes de la vida diaria de William Gull, médico de la reina Victoria y coprotagonista, con otros miembros de la clase más baja londinense. Utilizando un estilo de dibujo distinto y definitorio para cada menester.

Narrativamente hablando Moore y Campbell deciden recorrer las vidas de William Gull y el inspector Abberline de Scotland Yard, para contarnos lo acontencido durante aquellas funestas noches londineses. También se detiene en la narración de la vida de las prostitutas víctimas de los asesinos de Jack: Nos cuentan como vivían, sus inquietudes, amistades y el posible móvil por el que fueron perseguidas y destripadas.

Capítulo 3. Una de las prostitutas paseando por Whitechapel.

Desde un primer momento nos muestran quien es Jack, nos acercan a su día a día, su relación con la corona y la reina Victoria, sus avances como miembro de la masonería, su lúcida y a la vez delirante concepción de la realidad que le rodeaba (llegó a tener alucinaciones durante sus asesinatos), y por último, su particular visión de lo que él consideraba una misión de índole espiritual y en post de la trascendencia, y que se tradujo en el violento asesinato de cinco prostitutas libres de cualquier pecado que mereciera tal penitencia.

El marcado simbolismo y erudición de los que dotan al destripador se lucen en el capítulo cuarto. Allí, el destripador va ordenando a su cochero que lo lleve a distintos puntos de Londres donde se encargará de ir explicando como la arquitectura y el emplazamiento de muchos de los grandes edificios de la capital son un homenaje a uno u otro dios, y lo hará con el gusto del detalle a los aspectos históricos más macabros del lugar. También ilustrará a su cochero sobre el reflejo en esos símbolos arquitectónicos de la antiquísima lucha entre el dios del Sol y el de la Luna, entre la virilidad y la feminidad, la razón y la intuición. (Un servidor, sin ir más lejos, se ha prometido volver a Londres algún día y hacer la misma ruta que aquí cuentan. Llámenlo deformación profesional).

Capítulo 4. William Gull en el carruaje con Netley.

Cabe decir también que roza el cielo de los lectores más exigentes en cuanto a detalles y explicaciones se refiere: Cada página viene complementada con un fantástico apéndice, al final, donde los autores explican las fuentes de las que se han servido para justificar su historia.

No quiero dejar esta reseña huérfana de una de las páginas que más curiosa me ha parecido y es que, si bien el personaje al que atribuyen la figura de Jack sufría alucinaciones, no tiene ningún desperdicio la epifanía que el autor nos muestra en el último de sus asesinatos, donde el personaje, en medio de sus sangrientos quehaceres, se imagina rodeado de las personas que ocuparían esa misma habitación más de un siglo más tarde, es decir, de nosotros, y a nosotros se dirige diciéndonos:

Capítulo 10. Jack el destripador sufriendo una de sus epifanías.

From Hell no es solo la narración de un hecho histórico. Sus autores se ocupan también de denunciar las graves diferencias sociales que empezaron a surgir durante los primeros años tras la revolución industrial. Nos hablan de la corrupción en las más altas esferas y de los pocos escrúpulos que allí se esgrimen para mantener su imagen pública intacta. Pero ante todo, es una novela gráfica que nos deja ver y, si su sensibilidad así lo permite, valorar, el nacimiento y la gestación de la atrocidad y la locura de un hombre que se convertirá en leyenda y que, como a todas las leyendas, le acompañarán muchas otras, tejiendo una red que aún hoy atrapa a quien se adentra en ella desarmado de precaución u honradez.

No hay ejecución alguna en el clímax de From Hell. El veredicto queda abierto, los libros de la hitoria en silencio, y el nudo de la horca vacío. Todo lo que hemos sido capaces de deducir está registrado en estos deciséis capítulos. Es una ficción, un mosaico de trazos y apuntes, un mensaje cifrado de otra época. Es una nota, apenas legible, y de un significado terrible.

(Alan Moore. Introducción a la serielización de From Hell).

Título: From Hell
Género: Novela gráfica
Páginas: 582
Editorial: Planeta de Agostini
Precio: 30€

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Psicopedagogo venido a más que decide dedicarse a las letras. Leo y escribo para crear misterios sobre aquello que prefiero no desvelar. Lo importante no merece pregunta, merece muchas respuestas. Hola.

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